Crónica The Vintage Caravan + Dead Lord + The Vintage Trouble


Vikingos, vikingos y más vikingos.

No hablamos del Santiago Bernabéu sino del concierto que The Mad Note organizaba en la Sala Caracol el pasado 21 de Febrero. Tiebreaker, Dead Lord y Vintage Caravan se dedicaron a pegarnos unos cuantos cebollazos en la cabeza durante 3 horas.

Barbas, pelos largos y camisetas de Vintage Caravan predominaban la noche del domingo 21 de Febrero y es que cada vez los islandeses van haciendo crecer el número de fans y, desde anoche, tienen dos más.

A pesar de quedar como un abuelo cebolleta, quiero comenzar por el principio: la puntualidad. Es de agradecer que si el concierto está anunciado a una hora, comience, si no a en punto, como mucho 10 minutos más tarde, caso del concierto de anoche. Gracias por no penalizar a los que queremos ponernos en primera fila y vamos con tiempo de sobra a las salas.

Comenzaba la descarga con los noruegos Tiebreaker, de los que habíamos escuchado su reciente “We Come From The Mountains”, que nos sorprendió bastante. En directo no defraudaron en absoluto.

Liderando la banda, Thomas Espeland Karlsen, que, además de la fuerza que imprimía con los agudos en los temas que lo exigían, no se separó del palo del micro durante todo el concierto. Palo para arriba, palo para abajo, menos cuando se acercaba junto con el bajista Patrick Andersson al batería, Pål Gunnar, para saltar desde la plataforma en la que estaba tocando. Nos pareció muy destacable el dinamismo de Pål durante todo el bolo que sirvió de exponente a la música que ya de por si hacía movernos la cabeza como si fuéramos la figurita del coche del Fary.

¿Qué cosas más mencionamos de la parte musical?, los golpes de pecho que notábamos en el bombo (a mi me quitaron las flemas del catarro y a Bruno un tapón del oído que traía de la piscina), el sonido arenoso y seco del bajo que sólo atisbamos durante un momento de parada y lo no mucho que destacar de los guitarras Eirik Wik Haug y Olav Vikingstad que, además de los obligados solos, no lucieron demasiado aunque hacerlo al lado de Thomas era difícil.

Tras un cambio fugaz y un calentamiento poco discreto del batería, salió al escenario Dead Lord. Carisma a toneladas, un guitarra con aspecto de camionero de Texas, un cantante/guitarra con los pelos de Frank Zappa, un bajista feo y un batería que en todas las fotos de la banda que hemos visto sale serio. Esto promete, amigos

¿Qué destacamos de los suecos? La primera, el sonido descarado a Thin Lizzy o a Hellacopters gracias al dúo de guitarras de la banda (Hakim Krim y Olle Hedenström) que no se cortaban ni con una radial a la hora de jugar con las escalas.

El tema que más nos llegó al alma fue “Hammer To The Heart”. Ser hortera y tener clase es compatible y con esos recursos nos enamoraron, amén del juego de coreografías “mastilparriba, mastilpaunlao” que tenían preparado.

En general sirvieron como desengrasante durante la noche, ya que con su actitud, los acordes abiertos, los coros y, sobre todo, el carisma de Hakim Krim a la hora de tratar con el público, sirvieron de contrapunto para la contundencia y la formalidad que imprimieron Tiebreaker y The Vintage Caravan.

Muy agradable también el cachondeíto que se traían, que ya sabéis que nos gusta eso en ATPR. El momento absurdo y cutre del ampli echando humo después de un solo o esa ironía fina que se gastaron al tranquilizar al público diciendo que ahora venía lo que más estábamos deseando, un duelo de guitarras, hace de Dead Lord una de esas bandas que, si no te terminan de convencer musicalmente, te enganchan al 100% con su actitud.

Parón, cambio de set y comienza el terremoto.

The Vintage Caravan sonaron como una apisonadora desde el minuto uno de partido. Bajaron la intensidad al cuarto tema y tras ello todo volvió a pasar por el rodillo de los islandeses, que iban como cabezas de cartel y se notaba que eran ellos las estrellas porque para cuando comenzó el show de los de Álftanes la Sala Caracol se llenó.

Óskar Logi Ágústsson se metió a todo el público en el bolsillo nada más salir y saludar, aunque el que más nos gustó por actitud fue el bajista Alexander Örn Númason. Se movió durante toda la noche por el escenario, no le hubiera venido mal el inalámbrico que llevaba el guitarrista, marcaba el ritmo a cabezazos y hasta se creció haciendo dos solos de bajo. Ni Roger Glover, señora.

El repertorio se centró en el último disco publicado en 2015, Arrival, del que sonaron temas como “Crazy Horses”, “Last Day Of Light” o “Carousel”. Intensidad durante todo el concierto hasta el punto de romper cuerdas y muy buen sabor de boca que nos dejan los islandeses.

The Mad Note prometía noche de guitarras y no decepcionó.

Desde ATPR seguimos pensando que los nórdicos son una raza superior. Son atractivos, tocan bien y consiguen meterse al público en el bolsillo con una facilidad pasmosa ¡Viva Escandinavia!

Litos Márquez

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