Graveyard – Innocence & Decadence


Suecia. Ese país en el que se vive medio año de día y medio de noche, en el que nacían las protagonistas de las películas de Alfredo Landa y Jose Luís López Vazquez y en el que los suecos hacen música de otros como si la hubieran creado ellos mismos.

Si eres fiel seguidor de Gaveyard desde su homónimo primer disco, recibirás con los brazos abiertos, y no sin cierta ansiedad, su último trabajo Innocence & Decadence.

Tras su último disco publicado en 2012, el bajista Rikard Edlund decidió abandonar la banda, siendo sustituido por Truls Mörck que, de momento, rompe la estética de bigotes que hasta ahora tenía la banda. Quizá ha sido gracias a Truls el que se hayan producido algunos cambios en la producción instrumental del disco pero, no nos llevemos a engaño ni nos asustemos, Innocence & Decadence sigue siendo el mismo blues rock duro a veces, suave en otras tantas, que viene haciendo Graveyard en los últimos 9 años.

De manera inevitable, este disco nos trae recuerdos de los anteriores trabajos de Graveyard. Sin ir más lejos, el hecho de que el disco abra Magnetic Shunk con una intro antes de los primeros acordes, hace que nos acordemos de las sirenas que hacían comenzar Lights OutSonido de vasos rompiéndose son un corto calentamiento de 14 segundos antes de que, sin darte cuenta, los pies se te vayan moviendo solos con el rollazo que tiene esta canción, que comienza arriba, para luego bajar, volver a subir, pasar de las corcheas en el ride y la caja a negras y convertirse en un tema punk. Si, tupa tutupá.

El disco sigue con el primer adelanto del disco, The Apple & The Tree, que inevitablemente recuerda al Sultans Of Swing de Dire Straits, sólo que con un riff inicial que se te clava en la cabeza y no te suelta.

Tras esto, vamos con Exit 97, la primera de cuatro canciones con el sello blues más marcado del disco.

Es tradición de los últimos discos de Graveyard ir alternando temas directos y veloces con canciones lentas o de medio tempo, a diferencia de su primer disco, en el que las canciones iban atronándote sin descanso una tras otra.

Es curiosa la presencia de sintetizadores en esta canción que, junto con algún otro toque de palmas en otra canción, le den a este disco un toque que hará que los seguidores del indie puedan ver en este un disco más accesible quizá que el resto.

Y es en el cuarto tema, lugar dedicado antiguamente a la canción más importante del LP, cuando suena el pepino más gordo del disco. Never Theirs To Sell. 2:15 de canción que comienza con un estribillo corto, que nada más acabar te lleva a la estrofa con un bombo frenético que te va desmontando y moviendo la cabeza gracias a las corcheas. Creo que es la canción que más fuerza tiene y que en conjunto más hace lucirse al disco. Cuando terminas te quedas con la sensación de “…¿YA?”.

No quiero ni imaginarme cómo sonará esta canción en directo.

Con Can’t Walk Out nos encontramos una curiosidad en la producción, ya que da la sensación que tanto en esta canción como en From A Hole In The Wall, a Johan Lindström, productor del disco, se le ha roto la claqueta y ha dicho “Achos, no os quedan más c%&#$ que seguir a Axel”.

Parece que el tempo va moviéndose a lo largo de estos temas dando la sensación, sobre todo en el primero, de ansiedad y nervios y en general, a lo largo del disco, nos encontramos algunas imprecisiones a la hora de salir de fills o de desarrollarlos por parte de Axel Sjöberg, de manera que la teoría de la claqueta cobra cada vez más sentido.

En la mitad del disco nos encontramos con el que ha sido el 2º single. Si en discos anteriores los blues de tempo lento tenían un carácter pantanoso y pesado (Slow Motion Countdown) o desgarrador (The Siren), en este disco el blues tiene un carácter romántico o tranquilo que hace que esta sea la canción más bonita del disco y quizá de la discografía de los suecos. Más tarde hablaremos de Stay For A Song.

Quizá Too Much Is Not Enough ayude a ser considerada la canción más dulce de Graveyard gracias a las entonaciones inéditas de Joakim Nilsson, los coros puramente gospel que aparecen, los juegos de la guitarra en el estribillo o cómo te engaña la batería, que parece que va a acabar el redoble, y te lo sigue una vuelta de compás más.

 

En Cause & Defect nos encontramos al Joakim Nilsson más chulo de la historia. Quizá sea la canción más plana o que menos aporta en el disco si quitamos la actitud macarra.

Hard-Heated es un tema que bien podrían haber compuesto Blues Pills, ya que recuerda al In The Begining de los sueco-franceses. Canción muy poderosa en la que el ride de la batería tiene una presencia constante. Curioso el juego de voces que hacen justo antes del caótico solo de guitarra.

Y para terminar el disco tenemos dos temas de tempo medio y lento y con estas son ya 4 las canciones que traen ritmos más tranquilos a este disco.

Hasta ahora los discos de Graveyard casualmente tenían todos 9 temas y, afortunadamente, este Innocence & Decadence amplía hasta 11, siendo Far Too Close y Stay For A Song las que cierran.

Puede parecer arriesgado acabar un disco con dos canciones tan tranquilas, y quizá lo sea, pero acabar un día ajetreado con Stay For A Song a modo de nana con su sonido onírico, hace que la paz te invada y duermas tranquilo.

Y para terminar, como no he mencionado hasta ahora a Jonatan Ramm, diré que sigue igual de guapo que en discos anteriores y que la ejecución de armonías, riffs y juegos a la hora de complementar la voz de Joakim son impecables.

Litos Márquez

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